MIRAGE
Mirage es la terraza frente al mar, la sombra del mismo árbol cada agosto, el lugar al que uno vuelve porque ahí siempre es feliz. La bergamota y el yuzu son la primera brisa del verano; el lirio del valle, la luz de las seis de la tarde que no quiere irse. Cuando las vacaciones terminan, el sándalo y el vetiver son lo que se queda pegado a la piel: el recuerdo de un lugar que ya es, para siempre, parte de uno.



