Este año miramos la Navidad a través del objetivo de Davinia Pelegri. Una serie de retratos intimistas junto a su marido Oriol Elcacho y a sus hijos, Simón y Violeta, donde la familia (la que tienes o la que eliges) es lo más importante.

Pararse y mirar con calma. Con perspectiva. Entendiendo lo que realmente importa y saboreando los momentos juntos. Relajados. Sin mirar el reloj. Ni el móvil. Sin tener que ir a otro sitio. Simplemente estando presentes. Disfrutando de lo que tenemos. Sabiendo que es el mejor regalo. 

Prendas cómodas que te permiten ser tú mismo. Sin artificios. Ligeras. Esenciales. Looks que se amoldan a ti. A poder sentirte siempre libre. En paz. Dentro y fuera de casa. Con los tuyos. 

Un desayuno tardío previo a un paseo por el barrio. Hacer recados navideños. Redescubrir las calles juntos. Una peli al atardecer. Dormirse abrazados en el sofá.

Celebrar. Dar gracias por lo bueno y celebrarlo todo. Porque siempre hay motivos por los que brindar. Porque el simple hecho de estar juntos es motivo de fiesta. 

Seguir cuidando los detalles. Apostarlo todo al nosotros. Trabajar en que la magia siga viva. Cuidarte. Cuidarme. Por nosotros. 

Una mirada que cruza la habitación y me dice todo lo que estás pensando. Una caricia que se convierte en el ancla que buscaba. La sonrisa que ilumina la reunión. La calma en el bullicio de la fiesta.

Seguir siendo nosotros. Individuales. Completos. Pero elegir ser juntos.